
Lejos de verse afectado por los viajes y la acumulación de minutos, Lionel Messi redondeó otra actuación brillante y se erigió en uno de los grandes protagonistas que tuvo el extraordinario encuentro entre Milan y Barcelona, en el que los conducidos por Pep Guardiola se impusieron por 3-2 en el marco de la quinta jornada de la Uefa Champions League.
Con la libertad para moverse e intercambiar posiciones que habitualmente dispone, Messi aportó desequilibrio constantemente, mostrándose sumamente preciso al momento de trazar combinaciones, asistiendo a sus compañeros y marcando, en esta ocasión de penal, su primer tanto oficial ante un equipo italiano.
El convite entre ambos equipos no defraudó a nadie. Tanto el Milan como el Barcelona se entregaron por completo, valiéndose de sus armas e ideales y posibilitando un intercambio de golpes realmente espectacular, del que un Barça endeble en defensa -no funcionó la linea de tres integrada por Puyol, Mascherano y Abidal- terminó saliendo favorecido por disponer de mayores variantes en ofensiva.
El cuadro blaugrana funcionó a la perfección de tres cuartos de campo en adelante, porción en la que sus futbolistas se movieron de forma coral y absolutamente sublime, intercambiando posiciones permanentemente, ensayando triangulaciones asombrosas y aprovechando al máximo los espacios dejados por la ultima linea del Milan, pasada de años y también débil.
Una de esas tantas acciones en conjunto posibilitó el primer gol, del que Thiago, Cesc y Messi participaron en la gestación y Keita y Xavi en la culminación. Al final, el tanto fue en contra de Mark Van Bommel. Se jugaban 13 minutos.
Luego de un par de ocasiones perdidas por ambos conjuntos, la igualdad local llegó a los 19. El gran Clarence Seedord, siempre tan clarividente, asistió a Zlatan Ibrahimovic con un muy buen pase y el sueco no tuvo piedad de Victor Valdés.
Si lo hizo Messi, cuando en medio de un ir y venir de opciones recibió de Cesc y estrelló su definición en el travesaño, perdiendo la oportunidad de anotar un gol que si llegó unos minutos despues, luego de un penal dudoso de Alberto Aquilani a Xavi que por obra y gracia de un Wolfang Stark que no castigó al centrocampista con la segunda amarrilla y la expulsión Leo debió ejecutar dos veces por haber frenado su carrera en el primer intento.
El juego siguió siendo igual de atractivo en la segunda etapa, en la que el Milan igualó justo en el momento en el que el Barcelona controlaba con mayor seguridad el duelo gracias a un gol fantástico de Kevin Prince Boateng, quien tras un rechazo de Javier Mascherano detuvo el balón con plasticidad, se hizo un autopase de taco ante Eric Abidal y fusilo a Valdés.
No se hizo esperar la respuesta del Barça, que consciente de que estaba jugando mejor que su oponente no se desesperó y pasó a comandar nuevamente el duelo luego de un soberbio gol de Xavi, asistido con un pase entre lineas delicioso de Messi.
Pasó poco después. El encuentro entró en su fase más tranquila, Milan se quedó sin argumentos y el cuadro blaugrana manejó el tramite sin grandes inconvenientes, dejando de sufrir en defensa y asegurandose tres puntos que a falta de una jornada para que concluya la fase de grupos le han permitido sellar su paso a los octavos de final del certamen como primero de grupo.
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